Crucero con amiga de Parana

Madrugada del 20/03/2012

Estaba en el crucero  y soñé con una amiga  de Paraná,  yo colocaba en el camión del marido unas fuentes de lata. Estas estaban en una posición que se cayeron yo las estaba juntando y aparece otra amiga y me despierto por  el trabajo que me cuesta juntarlas.

 Amigos: Si en la realidad está atravesando una crisis soñar con uno indica que está terminada. Si va mejor vestido que en la realidad señala que la amistad es sólida, desaliñada o sucia, la amistad va en decadencia. Si aparece tal y como es, se recibirán noticias, su visita o se encontrará con él. Felicidad próxima, si se encuentran bien y están contentos. Si los ve tristes o enfermos, le llegarán malas noticias sobre ellos. Nº 62 y 51.

Camión: Es nuestra propia vida la que se halla representada y todo depende de nosotros. El que sea un vehículo de carga nos indica que no empezamos con las manos vacías. La gasolina representa nuestra capacidad energética. La carrocería, nuestro aspecto externo. El volante, la capacidad de control. Los frenos, la voluntad. El circuito eléctrico, la inteligencia. Los faros, nuestra capacidad de visión de los hechos. Si el camión está en buen estado es que tenemos confianza en nosotros mismos. Si se halla en mal estado representa nuestros temores.

Crucero: Refleja el deseo de iniciar una nueva etapa de la vida (ver barco) e iniciarla con un nuevo amor (ver agua).

Hombre: Si es joven refleja envidias, rivalidades y problemas, maduro revela protecciones a veces providenciales e inesperadas y será mayor cuanto más grande sea.

Marido: Muchos cambios en su vida. Representa la necesidad de integración que siempre lo acecha. Deseo de romper con la soledad. Nº 96.

Recipiente (fuente de lata) Lleno abundancia. Colmado sobre el fuego noticias interesantes, vacío o sin usar falta de seguridad y pobreza.

 

Sueño del tío de New York, 16/03/06

 

Mi tío de New York,  soñó con su madre fallecida y tenia pesadillas en las que siempre veía piedras y las arrojaba a un rio.

 MADRE – Encuentro feliz con un ser querido. Números: 02 y 85./

MADRE E HIJO – Este sueño señala, como pocos la necesidad de armonizar el cuerpo y el alma. Búsqueda de equilibrio. Números: 52.

PESADILLAS – Las pesadillas recurrentes que no indican la presencia de una enfermedad o una crisis pueden tener otro significado, el de avisarnos de otro acontecimiento desagradable que pueda suceder. Si las imágenes en el sueño son muy vívidas, las sensaciones son muy distintas a otros sueños, aparecen imágenes de medios de comunicación como teléfonos o cables, se ven lugares conocidos o se tiene una fuerte sensación de que el sueño algún acontecimiento futuro, es recomendable actuar con precaución durante un tiempo, ya que puede tratarse de una advertencia. Es importante destacar que ese tipo de sueños también puede indicar un desequilibrio de origen psíquico, y no necesariamente un peligro inminente. Se trata de un anuncio del futuro para que prestemos más atención a ciertos aspectos de nuestra persona (no siempre deben estar con el mal físico que soñamos), ya que si no corregimos el defecto puede ocurrirnos una desgracia. “Se cuenta que, en cierta ocasión, un general romano de las legiones de Cesar se soñó enfermo y con una alta fiebre,  lo que le provocó una angustia que no pudo contener ni siquiera pensando en la batalla que se avecinaba. Presa del miedo consultó un oráculo, que interpretó la pesadilla de la siguiente manera: la fiebre del sueño y la fatiga simbolizan el presagio de la tristeza por la batalla perdida, en la que sin embargo el general no iba a morir. A pesar de ello el oráculo le explicó que al recibir el anuncio del futuro se encontraba también con la facultad de modificarlo. El legionario, tras consultarlo con sus ayudantes, resolvió postergar la batalla hasta dos días más tarde, cuando el sueño dejó de repetirse. “Su ejército salió victorioso y desde entonces, como la mayoría de los poderosos de la antigüedad, no dio paso de importancia sin consultar con algún oráculo o pitonisa sobre los significados de sus sueños. Asimismo, se sabe que las personas que han sufrido experiencias traumáticas, como la muerte de un ser querido, accidentes, rupturas emocionales o momentos de peligro real, tienen un 78 por ciento de posibilidades de sufrir una pesadilla durante la noche. La guerra, en este sentido, es uno de los principales generadores de pesadillas, ya que provoca tales disturbios emocionales que resulta casi anormal que no se traslade al campo fértil del inconsciente. ¿Quienes las tienen? Como ya fue señalado, todos estamos expuestos a tener pesadillas y siempre están vinculadas con disturbios de la personalidad. Sin embargo, dentro del cuadro que estamos analizando, es de aquellos que tienen más de 12 pesadillas anuales, hay un interesante trabajo de los doctores David y Chistare Belicky, de la universidad de Arizona, Estados Unidos, quienes hicieron experiencias con 314 graduados y estudiantes de distintos centro de estudios. De acuerdo con los gráficos presentados a posterior, los investigadores demostraron que los estudiantes especializados en artes son propensos sufrir más pesadillas, en tanto que los de área de la educación física casi no las padecen.  A continuación de los de artes, en los cuadros estadísticos se encuentran los estudiantes de matemáticas o ingeniería, seguido por quienes cursan carreras científicas. Hay que destacar, además, que la mayoría de las “víctimas” de pesadillas se ubican en la franja de los que tienen más de una por año, pero no llegan a las doce. También, hay que considerar a aquellos que tienen pesadillas premonitorias (ya tratadas en el capítulo de la videncia en sueños) que suelen aparecer sin previo aviso y revistiendo características muy especiales. Por ejemplo, una persona que tiene una pesadilla premonitoria suele complementar la visión del sueño con premoniciones que se producen durante la vigilia. En este caso, hay que tratar de no olvidar ningún detalle a la hora de analizar el mensaje del inconsciente, ya que cada cosa guarda un sentido particular y se vincula con los restantes elementos del sueño. ¿Cuál es su origen? Entre los muchos estudios que se han escrito sobre el tema, hay uno, el doctor Ernest Hartmann, profesor de psiquiatría y director del Laboratorio e Investigaciones de Sueños del West Ros Park Mental Healt Center del Hospital Lemuel Shattuck de Boston, en el que se señala que “un factor decisivo es la enfermedad física. Los chicos que no suelen tener pesadillas, las tienen en ocasiones de alguna enfermedad, en especial con fiebre alta. La enfermedad mental también suele asociarse con las pesadillas. Ciertas medicaciones aumentan la frecuencia de las pesadillas, como por ejemplo las drogas que se usan en el tratamiento del mal de Parkinson o en el tratamiento de hipertensión. El estrés también influye: las personas que tienen pesadillas esporádicamente, no alcanzan a relacionarlas con un período de estrés por el que atraviesan y que pueden incluir época de exámenes, cambios laborales, mudanzas y, sobre todo, los períodos posteriores a la muerte de un ser querido”. Luego de una interesante serie de reflexiones sobre el tema, el doctor Hartmann arriba a la conclusión de que casi siempre las pesadillas recrean los temores de la infancia. Todos los niños sufren esos temores que suelen reavivarse en la vida adulta, cuando nos sentimos desamparados, fuera de control o culpables de los propios impulsos y sentimientos hostiles. Entre esos temores reflejados en las pesadillas, se destacan por su intensidad el miedo a la disolución total o a la destrucción, la perdida del pecho de la madre, los temores a la mutilación, la pérdida de la madre o de seres amados, etc. de una u otra manera, todo lo que forma parte de las pesadillas está relacionado con esos temores ocultos y aparece con la frecuencia que le otorgan al inconsciente las distintas alteraciones de la personalidad. De este terreno se excluye, naturalmente, la pesadilla premonitoria que, como ya dijimos, tienen sus propias leyes y muy específicas características.

PIEDRAS  – Las piedras suelen presentarse como el símbolo de la unidad, la fuerza, la solidez y la fundación. Desde la antigüedad más remota, el hombre ha sabido ver en las piedras la solidificación del ritmo creador y, por lo tanto, lo opuesto al cambio biológico, la descomposición de la materia y la muerte. Por todo ello, pueblos de los más diversos han venerado las piedras, empleándolas para sus construcciones en forma de pirámides o esculturas emblemáticas de durabilidad y firmeza incorruptibles. La piedra filosofal de la alquimia, la piedra bruta y la piedra cúbica de la masonería, son representaciones simbólicas que, entrando en el mundo de lo esotérico, muestran la singular importancia que estas disciplinas le han asignado a las piedras. La piedra bruta es, simbólicamente, la piedra informe e irregular que deben pulir y esculpir los aprendices, emblema de la edad primitiva y del hombre sin instrucción e imagen del alma del profano. La piedra bruta debe ser pulida con el cincel de la voluntad y el martillo del esfuerzo. La piedra cúbica o piramidal, por su parte, es, en el mundo de los símbolos, la representación de los conocimientos humanos y del hombre civilizado, siendo uno de los símbolos más interesantes de la Masonería. Por último, la piedra filosofal es la materia con que los alquimistas querían convertir en oro los metales. Es sinónimo de polvo de proyección y místicamente simboliza la realización del Magnum Opus (Gran obra), o sea, la sublimación de los aspectos inferiores del hombre a su naturaleza divina. Números: 38.

MUERTE DE SERES QUERIDOS – Para el padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, este sueño significa que el soñador, siendo niño, ha deseado la muerte de esas personas – lo que no significa que al momento del sueño se diga manteniendo esa idea infantil . Para otros autores – en especial de la rama del ocultismo – denota el vaticinio del fallecimiento del individuo soñado. Pese a esto, ya está fehacientemente comprobado que miles de sueños sobre la muerte jamás han correspondido a muertes reales, con lo cual no puede mantenerse más la idea de que esta variante onírica se trate de una premonición o presentimiento del porvenir. Tanto en el niño como en el adulto, el sueño con la muerte de personas queridas significa la eliminación de lo que molesta, sin que por eso semejante supresión  requiera de una destrucción física. Se trata, entonces, de la dramatización de un deseo de separación o de fin; deseo que nos habla sobre la necesidad que tiene el soñador de poner distancia que no siempre tiene que ser definitiva -entre su persona y aquella que en el ámbito del sueño entrevió en el trance de la muerte. Números: 47.

Conclusión: A la noche lo llamo su segunda  hija, que no lo había hablado nunca, desde que estaba aquí en Argentina.